L’ex direttore del Mundo, Pedro Ramirez, minaccia di portare in tribunale Rcs. E pensa a un nuovo quotidiano online

Portare in tribunale Rcs e lanciare un nuovo quotidiano on line: questi probabilmente sono i progetti di Pedro J. Ramirez, l’ex direttore e fondatore di El Mundo, il quotidiano madrileno edito da Unidad Editorial, la controllata del gruppo milanese. La vicenda è iniziata nove mesi fa quando l’editore aveva deciso di sostituire Ramirez alla direzione di El Mundo con il suo vice Casimiro Garcìa-Abadillo. Un cambio della guardia che secondo Ramirez sarebbe stato motivato dalle pressioni politiche – smentite dall’editore – dopo i suoi articoli contro la corruzione e il governo Rejoy (molto influente sugli investitori pubblicitari). Comunque, l’ex direttore aveva mantenuto una collaborazione con Unidad Editorial che gli aveva dato un ufficio accanto a quello del presidente esecutivo Antonio Fernàndez-Galiano con il compito di scrivere un articolo settimanale per El Mundo e di dirigere la rivista La Aventura de la Historia.

Pedro Ramirez (foto Elconfidencialdigital)

Pedro Ramirez (foto Elconfidencialdigital)

Dal 2 febbraio, da quando Ramirez ha firmato da direttore l’ultimo numero del Mundo, come ha ricostruito il quotidiano on line El Confindencial, le relazioni con l’editore sono progressivamente deteriorate fino ad esplodere dopo la serata di gala (anche durante la preparazione ci sarebbero state tensioni) organizzata il 20 ottobre, presenti i reali di Spagna, per celebrare i 25 anni del quotidiano. A Ramirez, infatti, non è andata giù come a El Mundo hanno coperto l’anniversario. Soprattutto, ha considerato una “pubblica umiliazione” l’editoriale in cui si affermava che la sua uscita dalla direzione era stata pattuita e l’intervista rilasciata dal suo successore allo stesso Mundo come ha dichiarato apertamente il 2 novembre con un articolo (intitolato ‘Di pesci e acquari’) che non è affatto piaciuto ai vertici di Rcs. Risultato: i vertici del gruppo editoriale, accusando l’ex direttore di inadempienza contrattuale, gli hanno tolto l’ufficio e gli hanno chiesto 400mila euro di indennizzo. E in aggiunta Garcia-Abadillo, ha sospeso l’intervento settimanale di Ramirez sul quotidiano.
A questo punto Ramirez sembra intenzionato a rivolgersi al tribunale in base al suo diritto alla libertà di espressione, negata dalla non possibilità di scrivere per El Mundo e anche per qualsiasi altro media, come prevede il patto di non concorrenza di due anni compreso nella buona uscita di 5,3 milioni di euro netti. Insomma, Ramirez chiede che lo lascino scrivere sul suo ex quotidiano oppure lo liberino da qualsiasi vincolo, permettendogli di varare quel progetto di quotidiano on line che gli piacerebbe lanciare magari con al fianco i soci che lo aiutarono a fondare El Mundo.

 

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De peces y peceras
PEDRO J. RAMÍREZ Actualizado: 02/11/2014 03:25 horas
No sabes, querido Casimiro, la alegría que me diste el sábado pasado cuando leí lo mucho que hablabas de mí en la vistosa entrevista que accediste a conceder a este periódico. Lo de menos era que algunas de tus frases -«Pedro J. es como un pez al que sacas de la pecera y lo pones en la mesa. Se muere. Ya no tiene el agua para vivir»-, no fueran precisamente simpáticas. Lo de más que por fin, al cabo de nueve meses de incomunicación sólo interrumpida el día que te invité a almorzar en casa poco antes del verano, justo cuando ya sentía el escozor de ese látigo de la indiferen- cia con el que sólo se fustiga desde la cima, decidiste reanudar el diálogo que mantuvimos a diario durante los treinta años en los que primero te nombré jefe de sección, después te nombré redactor jefe, después te nombré subdirector, después te nombré director adjunto, después te nombré vicedirector y por fin respaldé la decisión de la editora de nombrarte director, una vez consumada mi destitución.

Debo reconocer que me sorprendió doblemente la vía de comunicación elegida. Primero porque, siendo la línea recta el camino más corto entre dos puntos, haya hecho falta talar árboles, extraerles la pulpa, transformarla en gigantescas bobinas, imprimirlas en una nave industrial en lo que denominaste en tu discurso de la otra noche «el periódico de papel» y transportarlo hasta miles de puntos, incluida la Avenida de San Luis, donde están tu despacho y mi mazmorra, para franquear las pocas decenas de escalones que separan la primera planta de la segunda.

Tampoco se me escapa que entre los muchos y seguramente acertados cambios que vienes introduciendo en el periódico -yo, sentimental de mí, echo de menos nuestra legendaria bola verde- has decidido poner fin a la regla que durante un cuarto de siglo apliqué a rajatabla hasta al mismísimo Umbral: nadie podía ofender, criticar o zaherir desde las páginas de EL MUNDO a los demás peces de la pecera. Porque, claro, aunque me coloques ya extramuros, aunque me veas dando las últimas boqueadas -¿tanto te incomoda que este ingenuo arponero te sirva de escabel dominical?- , uno todavía conserva las escamas intactas, una notable reserva de oxígeno en las branquias y, hasta excluido de la foto, sigue considerándose un poco de la casa.

Pero, oye, a nuevas normas, buena cara. Si es así como el fundador de EL MUNDO -perdón, ex fundador tras lo de la foto y sus secuelas- debe dialogar con el director de EL MUNDO, cúmplanse tus designios y empecemos por el cabezal de la entrevista. Dices, Casimiro: «Ahora somos más incontrolables». O sea que antes éramos menos incontrolables. Cuando alguien utiliza el lenguaje con la precisión con que tú sueles hacerlo, la expresión deja poco margen al equívoco. Pero por si quedara alguno, el gran Rafa Alvárez lo pulveriza al acotar la comparación a «hace un año», conmigo como director. No hay vuelta de hoja: según tú, en aquel tiempo remoto, cuando publicábamos los papeles de Bárcenas y pedíamos la dimisión de Rajoy y Cospedal, cuando sacábamos los colores un día sí y otro también a la Casa Real, cuando poníamos en su sitio a Prisa y otros conseguidores, es cuando éramos más controlables. Ya. Debe ser casualidad que sea precisamente en asuntos como estos en los que salta a la vista que, como tú mismo dijiste el mes pasado, «la posición de Pedro J. Ramírez y la línea editorial de EL MUNDO no coinciden».

Si a muchos lectores les habrá sorprendido tu diagnóstico, imagino que la consiguiente explicación les habrá dejado estupefactos: «Yo tengo pocas relaciones con el poder que me coarten». O sea que tú tienes «pocas» que te «coartan» y yo tenía muchas y por lo tanto estaba coartadísimo, o al menos más coartado que tú. Caramba, caramba, con las… coartadas.

Esto nos lleva a esa metáfora de los peces y la pecera, nada cariñosa en lo que me atañe pero muy elocuente de la relación incestuosamente letal entre la prensa y el poder. Todavía recuerdo un artículo en el New York Times de hace cuarenta años en el que se alegaba que un periodista puede elegir qué anzuelos tragarse pero no puede salir de la pecera sin abandonar su obligación -ahí me duele tu esquela-, entre otras cosas porque eso le permite tirar a veces del sedal y zamparse al pescador completo, que en definitiva es de lo que se trata.

Es cierto que en mis últimos meses como director me sorprendió la presencia física en tu círculo íntimo de la omnipotente Sáenz de Santamaría -ora pro nobis- y que, como sabes, las omisiones en la última entrevista a María Dolores de las Mentiras me mosquearon cantidad. Supongo que te referirás a ambas cuando dices que hay «pocas relaciones con el poder» que te «coarten»; pero de verdad creo que el Pepito Grillo que te corroe está poniendo el listón demasiado alto. Quam miser est, qui excusare sibi se non potest!

Oye, yo también te invité a celebrar mis cincuenta tacos con Suárez y Aznar toreando al alimón -qué conversación tan inolvidable- y bien sabes lo implacables que fuimos con el uno en Diario 16 y con el otro en EL MUNDO cuando se negaba a desclasificar los papeles del CESID o cuando le canté las cien razones contra la invasión de Irak. No me cabe la menor duda de que tú harías lo mismo con la vicepresidenta si, como dice Bárcenas y publicó Ekaizer, fuera cierto que su jefa de gabinete hizo gestiones en favor del tesorero acorralado por la Justicia; o con la Pinocho genovita si pensaras que es imposible que alguien firme un recibo de 200.000 euros sin recibirlos. A lo mejor un día de estos EL MUNDO vuelve a pedir que se vaya Rajoy, como in illo tempore, y confundes mis aplausos con esos espasmos en los que me ves inmerso.

Lo inaceptable, querido Casimiro, es que tu injustificada mala conciencia por pecadillos en apariencia veniales utilice como palanca retórica la magnificación de los imaginariamente míos. Con el tiempo te irás dando cuenta de que un director de periódico o deja de cumplir con su deber o se queda más solo que la una. Así me ha pasado ya dos veces y a mucha honra. ¿Quién de tus interlocutores habituales te engañaba sobre mis «relaciones con el poder» que, según sugieres, hacían a EL MUNDO más «controlable»? ¿Acaso Ayuso te contaba que yo entraba subrepticiamente en la Zarzuela? ¿Era Martínez-Castro la que te decía que Rajoy me recibía en albornoz a la hora del sudoku? ¿O Cendoya quien te desvelaba que me reunía con Botín justo cuando más agobiado estaba por el encargo de darme la boleta?

Añades, Casimiro, que he dicho cosas que no te han gustado. Parece obvio que te refieres a los tuits en los que respondí al editorial del miércoles 22 en el que EL MUNDO decía que «cedí» mi cargo como director a raíz de un «acuerdo». Yo repliqué que primero se me «borraba de la foto» y luego se «reescribía la Historia», que eso era «engañar a los lectores», y que «fui destituido del periódico que fundé junto a mis compañeros tras una brutal campaña del Gobierno». Mira, como cabe la posibilidad de que precisamente se tratara de ese único día cada cinco años en el que, por cefas o nefas, un director no lee el editorial, retiro lo del «engaño» y admito que pudo tratarse de un descuido.

A cambio te pido que ratifiques, si ha lugar, en sede judicial tu propia versión de los hechos, coincidente con la mía, en los términos exactos en los que la reflejaste en tu primer encuentro digital como director de EL MUNDO: «Han cesado a Pedro J. porque en los últimos tiempos nuestro periódico ha publicado informaciones muy comprometidas que han afectado a instituciones, partidos políticos, sindicatos, etc. Los poderes fácticos de este país no soportaban a un director como Pedro J. A esto se suma una situación financiera complicada del periódico».

Y te digo lo de la sede judicial porque te supongo enterado de que el propietario de EL MUNDO, el grupo RCS, me ha requerido, a través del despacho Uría y Menéndez, el pago de 100.000 euros como penalización por haber refutado ese párrafo del editorial en los términos antedichos. Invoca para ello, de forma inapropiada -verás que sigo versallesco- el contrato que, al poner fin a nuestra relación laboral y societaria de manera amistosa, alumbró al arponero. Pero eso sucedió una vez que, con mi expresa disconformidad, el Consejo de Administración procedió a destituirme «tras» -he aquí mi adverbio- esa «brutal campaña» iniciada por el propio Rajoy en sede parlamentaria. Recordarás que así lo especifiqué durante mis despedidas ante cientos de testigos, alguno tan cualificado como el propio consejero delegado de RCS Pietro Scott-Jovane.

No creo que, como dicen algunos amigos, el propósito de RCS sea intimidarme o restringir mi libertad de expresión, vía Uría y Menéndez, pues eso supondría no conocer a quien durante tantos años ha sido su paladín en España. Más bien supongo que algún listo creerá que es la mejor manera de velar por sus intereses; pero si, como indican esos abogados, mi ultrajada negativa a apoquinar desemboca en los tribunales, apelaré a todos vosotros para que la verdad resplandezca, apoyada en la documentación pertinente. Acuérdate qué bien nos salió lo del comisario Manzano.

Es cierto, querido Casimiro, que EL MUNDO no es cualquier pecera y así se lo dije a todos los compañeros al hablarles sólo a ellos -¡oh tripulación!- como si el resto de asistentes a la cena del Palace -reyes, reinas y demás potencias- fueran transparentes. Pero, mira, sigo gozando de buena salud, tengo tres libros rodando, más requerimientos de los que puedo atender, el 12 hablo en París nada menos que en Les Invalides -supongo que lo cubriréis- y el 25 en Londres ante el staff de la BBC. También te pasará a ti el día que dejes de ser director.

Yerras sin embargo respecto a mis planes. «Montará un portal», dices en otra expresión freudianamente ansiosa. Oye, no tengo ningún proyecto belenístico, pero si se diera el caso cuenta con que te invitaría a participar y te dejaría elegir la figurita con la que te sintieras más identificado. Bueno, gracias de nuevo; mantengamos al menos esta línea abierta y entre tanto ponles más banderillas de fuego a los cabestros. ¡Ah! y en relación a eso que dices de que no te gustaría que dentro de diez años la gente identificara a EL MUNDO como «el periódico de Casimiro», chico, nunca se sabe qué puede caernos del cielo, pero yo que tú tampoco me preocuparía demasiado. Francamente, ese peligro no lo veo.

 

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Casimiro García-Abadillo

‘Ahora somos más incontrolables’ Casimiro García Abadillo

Es el cuarto poder con modales, un lobo educado a cinco columnas vestidas de cordero / El watergate le amasó la pasión y él se vino al periodismo como quien entra en el cine de los hechos, en un documental de los días / Estuvo en aquel parto de tinta guerrera y hoy, 25 años después, es la herencia involuntaria de Pedro J. en ELMUNDO, una corbata de tirantes tirantes / El jefe se deja preguntar a pelo. Nos lo haremos casimirar.

1.- ¿Y cómo puedo yo saber que usted no leerá esta entrevista antes de que se publique?
Normalmente no leo antes. Sí leí la entrevista al Carnicero de Mondragón porque nos jugábamos mucho.
2.- ¿Usted por qué era tan rojo de joven y ahora lleva el pelo tan corto?
Yo era muy rojo porque en la Universidad, la oposición a Franco era la izquierda. Fui trotskista hasta las primeras elecciones. Luego maduré.
3.- ¿Qué es lo más extraño que ha hecho para encontrar una noticia?
En una época, con una fuente, quedaba a las siete de la mañana en una iglesia. La gente estaba en misa, nosotros nos poníamos en un banco de atrás y él me contaba cosas…
4.- ¿Cuántos amigos ha perdido desde que es director de EL MUNDO y cuántos pelotas ha ganado?
Pelotas, ninguno. Amigos, algunos.
5.- ¿Cómo se controla la portada de un domingo haciendo la compra en Carrefour?
No hago la compra en Carrefour, la hago en el mercado. Los fines de semana tengo cuatro o cinco conversaciones largas por teléfono. Se puede comprar merluza y a la vez decir: ‘Ese tema no lo veo’, ja, ja…
6.- ¿Quién le tienta más la autocensura, el Gobierno o el Ibex 35?
Me causa más problemas el debate que tuvimos sobre si había que dar la foto de Teresa en el hospital que lo que va a pensar Moncloa si pido la dimisión de Ana Mato. O informar sobre un gran grupo económico y saber que nos va a dar problemas.
7.- ¿Cree que el Gobierno duerme con ELMUNDO mejor o peor ahora que hace un año?
ELMUNDO es incómodo. El Gobierno sabe que somos incontrolables. (¿Y somos más incontrolables que hace un año?) Ahora somos más incontrolables. Yo tengo muy pocas relaciones con el poder que me coarten.
8.- ¿Qué falta y qué sobra de Pedro J. en EL MUNDO?
Pedro es el padre de la criatura. Muchos lo consideraban un periódico de autor. Ahora el periódico es más coral. Me gusta un periódico del que dentro de 10 años la gente diga ‘ELMUNDO’ y no ‘El periódico de Casimiro’. (¿Y qué será el mundo si Pedro J. crea el universo?) Pedro montará un portal. Será un gran competidor y nos obligará a ser mejores. (¿Pero le molesta lo que Pedro J. dice últimamente?) Personalmente, no. Él es como un pez al que sacas de la pecera y lo pones en la mesa. Se muere. Ya no tiene el agua para vivir. Él estaría más feliz teniendo un medio propio y dirigiéndolo y no en esta posición tan incómoda que le hace decir cosas que no me gustan.
9.- ¿Qué titular a una línea son Rajoy, Sánchez, Iglesias, Cospedal, Marhuenda, Wyoming y Messi?
Rajoy es un tecnócrata. Pedro Sánchez es una esperanza. Pablo Iglesias es el aglutinador del cabreo. Cospedal… Bárcenas no la perdonará nunca. Marhuenda dirige el periódico que más le gusta al Gobierno. Wyoming es un histrión que le encanta a la izquierda. Y Messi es un monstruo. Pero yo he desconectado sentimentalmente del Barça por su deriva independentista.
10.- Dicen que ELMUNDO es un periódico de derechas lleno de periodistas de izquierdas. ¿Eso es esquizofrenia o libertad?
ELMUNDO no es de derechas, es de centro. No somos un periódico sectario. El que diga que ELMUNDO es de derechas no sabe lo que es un periódico de derechas. Aquí cabe todo.
11.- ¿Se fusionará ELMUNDO con otro planeta?
Lo veo complicado. Pero si se respeta la independencia editorial del periódico, y empresarialmente es bueno, no me importa. Si no se respeta la independencia,me iré. (¿Y hay algo de eso?) No, ha habido simples tanteos con Vocento. Pero está parado.
12.- ¿Quién va a temblar con la próxima portada?
No lo sé, porque pasa todos los días, je, je… Alguien del PP, de CiU o incluso del PSOE. Alguien va a temblar.
(+) 1 ¿Es ésta la última pregunta que haré en EL MUNDO?
No. Tú harás todas las preguntas que quieras.

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